Él estaba solo, aislado e su habitación. Sufía por lo bajo, quería estar solo pero sabía que alguien podía inquietarlo en cualquier momento.
La única satisfacción posible la encontraba en su computadora y los estupefacientes que conseguía cada vez que quería olvidar.
- José, permiso...- Se escuchó desde el pasillo
- Voy!...-Gritó él mientras escondía las sustancias prohibídas.
La tarde ya estaba corrompida por su familia, no tendría mas paz en aquel sitio y decidió salir a otros lugares que pudieran aislarlo de ese suplicio.
Caminaba por la calle, por las mismas de siempre, y se cruzaba con las mismas asquerosas caras de siemrpre aunque no fueran las mismas. Al llegar a aquel bar, aunque estaba sentado solo con su bebida, sabía que era observado y juzgado desde orta mesa por algún hipócrita.
martes, 5 de enero de 2010
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